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Escuela de liderazgo Fairtrade: siete años de empoderamiento de las mujeres


Para aumentar la participación activa de las mujeres en las organizaciones de pequeños productores tanto a nivel de las membresías como en los puestos de representación o toma de decisiones, la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC) comenzó a trabajar una iniciativa para crear espacios de formación específica para fortalecer el liderazgo de las mujeres.


Hace siete años en muchas organizaciones de pequeños(as) productores(as) había muy poca participación de mujeres. En general, las juntas directivas y los órganos de dirección estaban conformadas únicamente por hombres. Y aunque había mujeres y jóvenes miembros de las cooperativas, aún no habían desarrollado su liderazgo.

Fue así que en 2014, CLAC inició la “Escuela de liderazgo y empoderamiento para las mujeres” con un programa piloto con cooperativas en El Salvador. Este esfuerzo fue acompañado por TRIAS de Bélgica y otras organizaciones en el marco del programa 2014-2016 “El Salvador hacia un desarrollo incluyente: mujeres, hombres y jóvenes desde sus organizaciones de base hacen realidad el desarrollo económico impulsando procesos regionales sostenibles”.

En ese primer esfuerzo, se realizaron diez talleres con 42 mujeres participantes de CLAC, la Fundación para el Autodesarrollo de la Micro y Pequeña Empresa (FADEMYPE), la Cooperativa la Red Unión de Mujeres (RUM), la Confederación de Federaciones de la Reforma Agraria Salvadoreña (CONFRAS) y la Fundación Agencia de Desarrollo Económico Local (ADEL Morazán); todas emprendedoras y productoras. Utilizando una metodología de educación popular en los que se desarrollaron dos módulos sobre liderazgo y participación de las mujeres en donde se contemplan nueve temáticas, detalló Rubidia Escobar, asesora de género y juventud de CLAC.

“Fue un proceso muy importante para nosotras que somos socias de la cooperativa, porque antes de eso no teníamos mucho conocimiento sobre los roles que cada mujer puede desempeñar dentro de las organizaciones, y que nosotras como mujeres tenemos voz y voto dentro de ello y nos ha ayudado para poder desempeñar otros cargos ya directivos dentro de las organizaciones y así quitarnos el miedo, porque antes de las escuelas de liderazgo hasta hablar nos daba temor”, dijo Silvia Hernández, quien participó en la escuela y fungió como la primera mujer vicepresidenta de cooperativa Los Pinos en El Salvador.

El objetivo central de la escuela de liderazgo es el empoderamiento personal y organizativo de mujeres adultas y jóvenes para potenciar su participación activa en los espacios de toma de decisiones de las organizaciones a través un espacio de formación, reflexión e intercambio para la inclusión de mujeres en las organizaciones de base.

Una de las riquezas de esta primera experiencia fue que las mujeres mismas eran las protagonistas de la Escuela, debido a que las socias de las organizaciones que recibieron los talleres después se convirtieron en facilitadoras de réplicas de los temas recibidos en su organización con otro grupo de mujeres con características y contextos similares, eliminando la brecha que se da en otros procesos con facilitación externa. Otro elemento importante, es que cada participante se ubica desde una postura de compartir sus experiencias y de aprender de las experiencias de vida de las demás.

“Yo aprendí que todos valemos por igual, hombres y mujeres, todos valemos igual y aprendimos a que ya en este entorno de la vida no podemos nosotras sentirnos menospreciadas, sino que si nos van a designar a un trabajo nosotras podemos hacerlo igual que los hombres”, dijo Leticia González, vocal de la junta directiva de cooperativa Los Pinos.

Hasta el 2020, la Escuela de Liderazgo y Empoderamiento de las Mujeres de CLAC se ha implementado en 4 países: El Salvador, Honduras, Guatemala y Perú, principalmente en organizaciones productoras de café y azúcar, con la participación de 305 mujeres.

A través de la Escuela de Liderazgo “se va fortaleciendo la confianza y como resultado de estos espacios las mujeres salen con una autoestima fortalecida, mayor autoconfianza y mayor confianza en las demás mujeres, entonces contribuye a la parte asociativa en las organizaciones”, destaca Rubidia Escobar.

Como apoyo para las facilitadoras se cuenta con el manual metodológico de la Escuela de Liderazgo, el cual está diagramado por módulos temáticos en donde las lideres pueden encontrar las guías y material básico de trabajo para la implementación de talleres.

“Las capacitaciones han sido sumamente importantes para lograr avanzar en lo personal y en la temática de género. Yo aprendí mucho cuando atendí los talleres de la Escuela de Liderazgo. El taller fue de 10 módulos y se realizaron en dos meses. Estas capacitaciones se basaron en el manual metodológico de escuela de liderazgo femenino. Allí tuve la dicha de compartir con 19 mujeres y 17 jóvenes, una experiencia muy bonita, ya que pude darme cuenta de que la juventud cuenta con muchas habilidades y muestran interés en la participación directa tanto como mujeres”, afirmó Miriam Aracely Ipiña Casasola, presidenta de la Comisión Nacional de Lideresas de la Coordinadora Guatemalteca de Comercio Justo (CGCJ).

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