Círculo vicioso de la pobreza y la dependencia

Con la caída de precios en los mercados mundiales empeoran las condiciones de trabajo en las plantaciones de té.

El té es la bebida hecha de agua más común; se consumen 15.000 tazas cada segundo en todo el mundo.

Como el cacao, el azúcar y el café, el té es un producto de la época colonial, que a menudo se cultiva en las plantaciones de la India, Sri Lanka y África oriental.

En las plantaciones de té a menudo prevalecen condiciones muy malas de trabajo. Los trabajadores de las plantaciones entran en un círculo vicioso de pobreza y de dependencia de los grandes propietarios de tierras.

Condiciones de trabajo deficientes en plantaciones de té

En la India, Sri Lanka y el este de África el té es un producto importante de exportación. Por lo general se cultiva en las plantaciones, y solo de vez en cuando por cooperativas de pequeños productores.

Hay muchas variedades diferentes de té: el surtido se extiende desde los tés habituales en bolsas, pasando por las variedades de tés sueltos y hasta los cultivados ecológicamente. El precio de mercado es muy variable y depende de qué tipo se trata, de la forma en que se cultivó y de qué región procede.

Con la caída de precios en los mercados mundiales empeoran las condiciones de trabajo en las plantaciones de té. Los empleados suelen obtener ingresos miserables que están muy por debajo de los salarios mínimos legales. Dado que viven en las tierras de las plantaciones, sus necesidades básicas, tales como agua potable, salud, vivienda y educación para sus hijos, dependen de los dueños de las plantaciones.

Para mantener los costes de producción bajos mucho de lo que necesitan los trabajadores para vivir se queda en el camino. A menudo los trabajadores no tienen otra alternativa, por eso quedan atrapados en el círculo vicioso de la pobreza y la dependencia.

Fairtrade crea mejores condiciones para recolectores de té

De acuerdo al último informe de 2017, en la actualidad hay 106 organizaciones productoras certificadas en todo el mundo, en las cuales trabajan 392.700 productores y trabajadores.


El 64% están localizadas en Kenia un 45% son trabajadores, 20% pequeños productores y un 26% son mujeres trabajadoras y pequeñas productoras.

Un número pequeño, pero creciente, de empresas quiere que sus plantaciones de té sean certificadas por Fairtrade. Los empleados se benefician de los estándares Fairtrade: se les trata de forma justa y reciben un sueldo que se corresponde con los requisitos mínimos de las leyes locales.

No importa que sea una cooperativa de pequeños productores o una plantación, en Fairtrade siempre se ofrece una Prima Fairtrade a la cooperativa. Este dinero sirve para financiar proyectos comunitarios, como por ejemplo la construcción de una escuela o invertir en medidas sanitarias preventivas.

Las cooperativas deciden de forma independiente qué hacer con el dinero, ya que los habitantes saben mejor que nadie qué es lo que necesitan. De este modo, pueden mejorar su vida y su situación laboral por sus propios medios.

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Té rooibos de Sudáfrica distribuido de forma justa
Bienestar humilde con Fairtrade


Hannes Koopmann agarra un manojo de los ramos verdosos de haya roja y lo corta con su hoz. Lo deposita cuidadosamente sobre un montón que es lo bastante grande para atarlo y formar un haz. Antes de seguir recolectando, deja vagar la mirada sobre el paisaje rocoso de la región sudafricana de Karoo.

Hannes Koopmann es miembro de la cooperativa Heiveld. En 2001 era uno de los 17 pequeños productores que aprovechaba la oportunidad de vender su té a través del Comercio Justo.

El premium Fairtrade permite la formación escolar

"En aquel entonces, teníamos que vender nuestro té a los grandes granjeros. Lo único que hicieron fue explotarnos y fijar ellos mismos el precio para el té. Pagaban lo que querían, a menudo ni cubría nuestros costes. Era suficiente para comprar comida, pero para nada más", recuerda este hombre de 46 años la fundación de Heiveld.

Desde que Hannes Koopmann vende su té mediante la cooperativa Fairtrade en Europa, gana diez veces más por kilo. "Gracias a Fairtrade ha cambiado mucho mi vida. Tuve la oportunidad de ahorrar dinero con el que comprar más tierras y nuevas plantas, y aumentar así mi cosecha. Nos podíamos permitir la construcción de una pequeña cocina y comprar una camioneta", cuenta.

Lo más importante es: "Mis dos hijos pequeños no solo pudieron ir a la escuela primaria, sino que también pude permitirme enviarlos a la Matrik (el equivalente sudafricano al bachillerato). Ahora tienen otras posibilidades totalmente diferentes en su vida de las que yo hubiera podido imaginar". Su hija Celeste está de pie a su lado y sonríe cuando escucha eso.

El Comercio Justo tiene éxito y atrae nuevos miembros a las cooperativas

Los productores que venden su té a los grandes granjeros y no  a través del canal de Comercio Justo, solo pueden conformarse con soñar con este humilde bienestar. Por eso no es de extrañar que Heiveld haya crecido tanto en los últimos ocho años. Se ha difundido que si las personas venden el té en términos Fairtrade pueden sacar más beneficios que simplemente usarlo para sobrevivir. Mientras tanto, la cooperativa tiene 57 miembros y recibe continuamente solicitudes de admisión.

Hannes Koopmann está orgulloso de que a las personas en Europa les guste su té tradicional. Él cosecha cada año tres toneladas de té rooibos y, con ello, es uno de los mayores productores de la cooperativa. Junto con su hija, carga el té en la camioneta. Celeste no tiene mucha habilidad, esto es porque hoy solo se encuentra de visita, ella no realiza normalmente el trabajo de granja. La joven de 27 años trabaja también para Heiveld, pero no como agricultora. Celeste vive en Nieuwoudville, la ciudad colindante, donde trabaja como contable de la cooperativa. "Y, al mismo tiempo, estudio Relaciones Públicas", cuenta. "Actualmente estamos elaborando un plan con el que Heiveld pueda comercializar mejor su té en un futuro". Ante estas palabras, Hannes Koopmann mira a su hija con respeto. Estudiar, marketing; estos son conceptos demasiado nuevos para él. Sin embargo, para Celeste son evidentes.


Una carrera como oficial de policía gracias al Comercio Justo

El té está cargado y los dos se van a su propia planta de tratamiento de té de Heiveld por las calles polvorientas y llenas de baches. La planta es el orgullo de la cooperativa y fundamenta su independencia. Si antiguamente los miembros tenían que confiar cada año en que uno de los granjeros les ofreciera su planta, ahora ya no importa, porque son independientes. La planta fue construida con el dinero de la Prima Fairtrade.

Hannes Koopmann ha acabado su trabajo por hoy. Se sienta en la pérgola cubierta de vegetación delante de su casita blanquecina de dos habitaciones y disfruta de tener a su hija de visita. Toda la familia habla de los planes de futuro de los hijos. El hijo más pequeño ya ha decidido qué quiere ser de mayor: policía. Otra profesión que no sería posible sin el Comercio Justo.

Traducción al español dentro del proyecto Mondo Lingua para la traducción gratuita de páginas web para ONG y asociaciones sin ánimo de lucro. Proyecto dirigido por Mondo Services. Traductores: Sonia Candela y Alberto Cecilia.Actualidad