ARROZ

Muchos productores arroceros ya no podían cubrir sus gastos de producción con sus ingresos.

El arroz es el alimento básico más importante del mundo. Cada año se producen y se consumen casi 400 millones de toneladas más de mil millones de personas, sobre todo pequeños productores en los países en vías de desarrollo, obtienen sus ingresos principalmente o exclusivamente del cultivo de arroz.

Los productores de arroz de EE.UU. o Japón pueden vender su arroz subvencionado en mercados exteriores a precios de dumping. Por el contrario, los productores arroceros locales empobrecen y se ven obligados a vender sus campos, ya que no pueden cubrir sus gastos de producción.

Los pequeños productores tienen que vender sus provisiones de alimentos
Desde los años 60, la producción de arroz ha ido aumentando constantemente. Muchos países en vías de desarrollo que a menudo sufrían escasez de alimentos, como por ejemplo la India, actualmente son capaces de satisfacer las necesidades propias de arroz y pueden incluso exportar grandes cantidades.

A pesar de esto, las personas de estos países siguen tieniendo hambre. Los pequeños productores se ven obligados con frecuencia no solo a vender sus excedentes, sino también una gran parte de lo destinado a su necesidad propia.
No hay salida de las deudas
En muchas regiones es muy difícil, si no imposible, vender arroz a un precio sostenible. El motivo son las subvenciones de países como EE.UU. o Japón.  

Los precios de las mejores semillas y los nuevos productos fitosanitarios también suben. Para poder permitirse estos gastos, los campesinos deben pedir créditos. Una vez endeudados, solo son unos pocos los que logran salir de este círculo vicioso. En ocasiones, las familias de campesinos se ven obligadas a vender su última parcela de terreno.

Nuevas perspectivas para productores arroceros
Desde el año 2000 hay estándares Fairtrade para cooperativas de pequeños productores que cultivan arroz. A través de Fairtrade, se les ofrece nuevas oportunidades de mercado a los pequeños productores. Obtienen un precio mínimo fijado que les ayuda a cubrir los costes de una producción sostenible.

Además reciben la Prima Fairtrade. Con la Prima, los campesinos pueden financiar proyectos comunitarios, que puede ser la construcción de una escuela o también la financiación de proyectos sanitarios o de infraestructuras.

Las cooperativas de pequeños productores de forma independiente y democrática se encargan de decir aquellos asuntos que se financiarán exactamente con ayuda de estos fondos adicionales. Con frecuencia los pueblos colindantes se benefician también de los proyectos. De este modo, Fairtrade fortalece a las familias de campesinos y permite a las personas que mejoren su vida con esfuerzo propio.

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Un puente para Khaddar

Cultivo de arroz Fairtrade en la India

En el norte de la India, los pequeños productores cultivan arroz basmati para el Comercio Justo. De ello se benefician los productores y los consumidores a partes iguales

Kashmeer Singh muestra el puente orgulloso. La construcción sencilla de ladrillos cubre un canal pequeño sobre el que crece maleza desordenada de las plantas acuáticas entre los campos de arroz. "Hasta hace poco teníamos que atravesarlo caminando, muchas veces nos llegaba el agua hasta la cintura". El granjero de 52 años, mientras acaricia su barba gris: "Fue muy costoso transportar de ese modo el arroz hasta el pueblo". Tres mujeres cruzan el puente, sobre sus cabezas llevan cestas con herbaje. Una suave brisa pasa a través de la colorida tela de su sari. Kashmeer Singh parpadea por el sol y las saluda amablemente. Gracias al puente, hoy en día puede transportar su cosecha más rápido con su carro tirado por bueyes. Solo una de las muchas mejoras para los sijes desde que cultiva su arroz basmati para el Comercio Justo. Lo siguiente será pavimentar la calle que lleva al pueblo, para que las lluvias monzónicas no se transformen siempre en desiertos de barro.

Precios más altos por Fairtrade y el cultivo ecológico
La mayoría de los campesinos de la región cultivan solo unas pocas hectáreas de tierra. Solos no hubieran tenido oportunidad en el mercado mundial con su arroz cultivado de manera tradicional. Sin embargo, desde que producen de forma ecológica conforme a las Directivas de la UE y además venden a través del canal de Comercio Justo como agricultores contratados, alcanzan precios que se encuentran muy por encima de la media.

"Solo por la gran calidad del basmati recibimos alrededor de una cuarta parte más", explica Kashmeer Singh y se pone bien el turbante a cuadros. Este sij lleva debajo su pelo recogido que, por motivos religiosos, no se corta nunca. Al precio más alto por la alta calidad se le añade un premium de setenta euros por tonelada de arroz . La cooperativa consigue, además, alrededor de treinta euros por tonelada para proyectos sociales y la mejora de la infraestructura pública. Por ejemplo, con este dinero se ha llegado a construir hasta ahora una nueva aula en la escuela del pueblo, una parada de autobús, nuevas conducciones de aguas residuales o, incluso, puentes y caminos. De esta manera entraron en total casi 80.000 euros en la región. Se planea la mejora del sistema sanitario y las conexiones de teléfono para granjas alejadas. "Hasta que el Gobierno decida hacer algo, podemos esperar sentados", dice Kashmeer Singh, que lleva una escarcina. Como muchos otros sijes, él sirvió durante mucho tiempo en el ejército.

Los campesinos deciden sobre el uso de la Prima Fairtrade
En todos los pueblos se reúnen regularmente los agricultores contratados, debaten y elaboran propuestas en las que debe emplearse el suplemento. Posteriormente, un comité elegido por todos se encarga de decidir qué propuestas se llevarán a cabo. Esto fortalece la iniciativa propia y los granjeros se sienten responsables de las inversiones. Además, ellos mismos realizan muchos de los trabajos.

La fructífera cooperación empezó en el año 2001. Al principio no llegaban ni a cincuenta productores contratados con unas escasas 200 hectáreas de tierra. Ya en 2006 se plantaron cultivos para el Comercio Justo en dos mil hectáreas de campos situados a los pies del Himalaya.

"Desde que cultivamos productos ecológicos certificados, todo ocurre de forma más sistemática", explica Raj Kamar, que fue uno de los primeros productores contratados: "Los beneficios incluso han aumentado". Los demás, en la reunión en la plaza del pueblo asentían y daban sorbos de su dulce té con leche, mientras sujetaban el vaso con las puntas de los dedos para no quemarse.

"Por ejemplo, podríamos construir esta nueva casa para mí y mi familia". Rakesh Kumar abre de un empujón la puerta de su modesta casa de piedra, en cuyas paredes todavía falta el enyesado. "La habitación más grande de las dos es para los tres niños, dice este chico de 25 años", mientras sonríe: "Ellos necesitan más espacio para realizar sus tareas escolares, la mayoría de las veces también vienen otros niños del pueblo". En un aparador se amontonan los cuadernos junto a una figura de porcelana de Shiva. En las paredes hay pósteres de estrellas de Bollywood y un retrato del doctor Ambedkhar, un venerado luchador de la India de los derechos de los pobres y los llamados intocables.

Un búfalo de agua facilita el trabajo
Kashmeer Singh también ha empleado las ganancias extras del Comercio Justo para mejorar su casa. "Además, hemos comprado vacas y bueyes de agua", dice mientras pasa la mano por la cabeza de uno de sus tres nietos, que viven con él en la granja, en el pueblo Mahesra. Esta familia numerosa tiene ahora tanta leche que incluso pueden vender una parte. Los bueyes de agua facilitan el trabajo en el campo. Kashmeer Singh ha comprado aún más tierras. Después del ejército empezó con apenas una hectárea, ahora posee casi tres de estas.

"Mire, a nosotros también nos gusta mucho el arroz", se ríe detrás de su larga barba gris y se pasa las manos por la barriga: "También cultivamos nuestras hortalizas de forma ecológica". Kashmeer Singh señala su pequeño jardín, situado junto a su casa, donde crecen cebollas, ajos y cilantro.

De este modo, los consumidores y los productores se benefician del Comercio Justo igualmente. Unos obtienen un producto cultivado controlado ecológicamente. Los otros mejoran cada vez más su nivel de vida, pero no solo porque se llenen el estómago con alimentos sabrosos.

 Traducción al español dentro del proyecto Mondo Lingua para la traducción gratuita de páginas web para ONG y asociaciones sin ánimo de lucro. Proyecto dirigido por Mondo Services. Traductores: Sonia Candela y Alberto Cecilia.