ALGODÓN

En todo el mundo hay casi 100 millones de hogares en 75 países que participan en la producción de algodón. El algodón es una fuente de ingresos importante especialmente para las personas que viven en el oeste y centro de África, en la India, Pakistán y Asia Central.

En muchos países, el algodón es el cultivo más importante, no sólo proporciona fibras para la industria textil, sino que también juega un papel importante dentro de la industria alimenticia, pues sus semillas tienen un alto contenido en aceites y proteínas. La producción de algodón emplea a unos 350 millones de personas. China consume el 40% de la producción mundial de algodón crudo.

Estados Unidos, China e India son los principales productores de algodón del mundo y representan casi el 60% de la producción global.

El precio del mercado mundial del algodón no ha parado de bajar en los últimos años, tanto que actualmente solo cuesta un tercio de lo que costaba en los años 80.

Gracias a Fairtrade, la vida de las familias de productores de algodón mejora de forma duradera. El Comercio Justo les da la seguridad de poder vender su algodón a un precio mínimo fijado que les ayuda a cubrir los costes de una producción sostenible. Además, las cooperativas obtienen la Prima Fairtrade que pueden invertir en proyectos comunitarios, como por ejemplo la construcción de una escuela o una fuente.

Los productores Fairtrade de algodón son en la mayoría de los casos pequeñas empresas familiares que se agrupan en cooperativas u organizaciones que les pertenecen a los mismos agricultores y que están dirigidas democráticamente. La única excepción se encuentra en la India y en Pakistán: Allí hay algunas comunidades de agricultores que no están organizados en cooperativas, sino que ceden el algodón a una empresa que lo vende a terceros y que, igualmente, debe atenerse a los estándares Fairtrade. Esta empresa es responsable de que los ingresos adicionales obtenidos gracias a la venta del algodón Fairtrade lleguen a manos de los campesinos.

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Algodón de Comercio Justo proveniente de Burkina Faso


En Burkina Faso, especialmente las mujeres aprovechan el Comercio Justo con algodón.

Una oportunidad para las mujeres


Cuando Yonli Malata era todavía una niña, deseaba poder ir a la escuela todo el tiempo posible para poder tener una buena vida en el futuro. Yonli pudo hacer realidad su sueño y actualmente es una de las pocas mujeres en Burkina Faso que cultiva su propio algodón y, además, sabe hablar, escribir y leer francés.  "Mi marido me apoyó para que aprendiera francés y me inscribió en un curso de idiomas", dice Yonli. Esto no es una cosa obvia, ya que en la mayoría de los grupos de algodón se pueden contar con los dedos de una mano las personas que saben leer y escribir en su propia lengua. En Burkina Faso hay más de 60 lenguas y, además, muchos dialectos diferentes.

La Organización de Algodón Yanduama

Yonli pertenece al grupo de algodón "Yanduama" en Komandougou, al este de Burkina Faso. El grupo se fundó en 2004. Al principio eran solo 13 miembros los que cultivaban el algodón Bio Fairtrade. Actualmente ya son 113 miembros, entre los cuales hay 19 mujeres. Cada vez más campesinos quieren cultivar algodón Bio Fairtrade, especialmente debido a aspectos medioambientales y relacionados con la salud.

A través de Fairtrade y Bio, los campesinos pueden mejorar considerablemente su nivel de vida. Ganan más dinero y, de este modo, pueden invertir en las infraestructuras de los pueblos.

La familia Malata vive con sus cinco hijos a las afueras del pueblo, justo en los campos de algodón. Un sendero estrecho conduce, a través de los campos de maíz y algodón, hacia la pequeña granja que está rodeada por un tabique. Primeramente, algunos visitantes se reúnen delante de la entrada en dos grandes instalaciones cuadradas de compost. Ahí es donde producen los Malat su propio abono para la próxima cosecha. "El campo donde cultivo el algodón Bio se encuentra detrás de esa granja", dice Yonli. Ella también ha colocado una instalación de compost propia cerca del campo para su abono.

Bio y Fairtrade apoyan a las mujeres en Burkina Faso

El cultivo ecológico ya ha permitido a muchas mujeres la producción de sus propios ingresos. En el cultivo convencional los campesinos deben gastar mucho dinero en pesticidas. Dinero del que no disponen y por el que se ven obligados a pedir un crédito al banco. Dado que las mujeres en Burkina Faso no pueden poseer su propio terreno, no se les permite pedir un crédito. De modo que, para una mujer como Yonli, fue imposible sustentarse de forma independiente.

El marido de Yonli ha adquirido un certificado en el ámbito de la economía agraria. Con la técnica y el conocimiento que se repartió en el seminario, los Malata pudieron colocar un depósito de agua en su patio para reunir la preciada agua durante el periodo de lluvia. De este modo pudieron plantar y regar un pequeño jardín en el patio, donde ahora crecen papayeros y hortalizas.

Desde hace apenas cuatro años, Yonli cultiva su propio algodón ecológico que se vende en condiciones de Comercio Justo. Yonli también cultivaba cacahuetes antes, pero los beneficios no eran, ni mucho menos, tan altos como los que consigue con el algodón. "Estoy muy contenta de no tener que cultivar nunca más algodón convencional. Traté con algodón convencional una sola vez, cuando ayudaba a mi marido con la recolección", dice Yonli. El algodón Bio es mucho mejor para la salud, para ella y para su familia. "Sin emplear pesticidas, el suelo no pierde su fertilidad y acumula más agua", sigue Yonli.

Los hijos de los productores también se benefician del Comercio Justo

Yonli está orgullosa de sus propios ingresos y cuando cuenta para qué utiliza los ingresos extra, se le dibuja una gran sonrisa en la cara: "Con el dinero que gano con el cultivo ecológico compro platos y cazuelas para poder cocinar una deliciosa comida para mi familia. Además también compro cuadernos para mis hijos". Por los 100 kilos de algodón que cultiva en sus 2500 m2 recibe 42 euros por recolección. Esto no parece mucho, pero para Yonli y su familia cuenta cada céntimo extra. Ella quiere que sus hijos tengan la posibilidad de poder ir a la escuela tanto tiempo como sea posible para que aprendan a leer y escribir y que también aprendan francés.

Además del precio fijo de 41 céntimos por kilo de algodón ecológico, los estándares Fairtrade prescriben también el pago de la Prima Fairtrade de 5 céntimos por kilo de algodón. El grupo se encarga de gestionar la Prima Fairtrade, que ha supuesto la mejora de las condiciones de vida de los cultivadores de algodón en Komadougou. Los Campesinos de Yanduama ya pueden financiar una cantina para la escuela y la reparación de una bomba de agua con ayuda de los fondos de Comercio Justo. Ideas para nuevos proyectos no faltan, lo próximo en instalarse será una unidad de obstetricia para que las mujeres embarazadas puedan dar a luz a sus hijos de una forma segura. Por el momento deben acudir al hospital más cercano, que se encuentra a un día de marcha a pie, cosa imposible para las mujeres en avanzado estado de gestación. Aquel que no tenga un carro y burros para tirar de él, debe traer a su hijo al mundo sin ayuda.
 
Traducción al español dentro del proyecto Mondo Lingua para la traducción gratuita de páginas web para ONG y asociaciones sin ánimo de lucro. Proyecto dirigido por Mondo Services. Traductores: Sonia Candela y Alberto Cecilia.